Llorando muertos ajenos (y escogidos, además)

Dime de qué presumes y te diré de qué careces
Thomas C. Wolfe

 

El futbol mexicano rindió tributo a las víctimas del atentado terrorista en Manchester, Inglaterra, ocurrido el 22 de mayo de 2017: un minuto de aplausos antes de los partidos de ida y vuelta de la final del Torneo Clausura. También lo hizo por las víctimas de los ataques a Barcelona, España, ocurridos el 17 de agosto de 2017: un minuto de silencio antes de todos los partidos de la Primera División, la Liga de Ascenso y la Liga Femenil.

Esas disposiciones me molestaron de sobremanera y voy a explicar el porqué, sólo que antes quiero dejar muy claro lo siguiente:

Lamento sinceramente, y siempre lamentaré, cada una de las víctimas que cobran el terrorismo en cualquiera de sus formas, la guerra en cualquiera de sus formas, la violencia en todas sus formas y la estupidez en todos sus niveles. Condeno absolutamente, y siempre condenaré, todos esos actos infames, sin importar en dónde sucedan.

Así que de ningún modo estoy en contra de que se muestre solidaridad con los de Manchester o los de Barcelona. Por el contrario, para como han estado las cosas en los últimos años, bastante necesitamos de esos buenos gestos. Y ya en este blog, en Je suis football: La reivindicación del balón, analizamos cómo es que el futbol puede ser una gran plataforma para expresar empatía humanitaria y mucho más.

Lo que me ha indignado muchísimo es la postura inconsecuente de los que dirigen la industria del futbol mexicano, léase Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), Liga MX, dueños de clubes y demás compadres:

¿Por qué, señores, no se mostró esa solidaridad por los muertos, los heridos y los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa durante los ataques del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero?

Y me refiero a este caso en particular por tres razones. Primera, porque no sólo sacudió profundamente a México, sino también a la comunidad internacional, despertando no pocas protestas, críticas y repudio alrededor del mundo (igual que los atentados antes citados).

Segunda, porque entre las víctimas estaban Los Avispones de Chilpancingo, equipo de futbol que en ese entonces estaba afiliado a la tercera división profesional mexicana.

Y en tercera, porque el tema no le fue indiferente a las aficiones mexicanas. Aficiones, que no se les olvide, gracias a las cuales se sostiene ese adefesio que es el negocio del futbol (SU negocio, by the way). Y, sin embargo, el proceder de todos aquellos que mueven los hilos de dicho negocio fue vergonzosa.

Hagamos un recuento: aficionados y aficionadas de equipos como Atlas, Chivas, Cruz Azul, León, Pumas, Querétaro y América, e incluso seguidores de la selección mexicana en el extranjero, se solidarizaron con las familias de los desaparecidos, hicieron alguna cosa simbólica para recordarlos y reclamaron justicia desde las tribunas.

 

 

Algunas barras, perfecta y orgullosamente identificadas, se unieron a diferentes marchas. Entre los jugadores, Rafael Márquez, Javier Hernández, Eduardo Herrera, Efraín Juárez y Marcelo Alatorre también se manifestaron al respecto. Un poco tarde, cierto, pero lo hicieron.

Otras demostraciones de apoyo fuera del país incluyeron a la afición del equipo boliviano The Strongest, al exdirector técnico de la selección de Argentina, Alejandro Sabella, y al equipo de futbol americano de los Estados Unidos, All American Eagles. Destacó particularmente la del Liverpool Football Club, de la Premier League de Inglaterra, que envió un mensaje a través de sus cuentas de Facebook y Twitter.

 

 

Pero la Femexfut y la Liga MX brillaron por su silencio, su indolencia, su omisión. No, acá no hubo un solo minuto de silencio en ningún partido. No, acá no hubo pronunciamiento de los clubes, ni en lo individual ni en conjunto —como Néstor de la Torre, en aquel entonces presidente de Chivas, señalara que hacía falta—. Y no, tampoco hubo un solo mensaje de condolencias por parte de las instituciones rectoras. Lo único que (mal) expresaron fue lo siguiente:

 

Y encima, las flamantes autoridades del futbol mexicano decidieron multar al club León porque integrantes de su barra Los de Arriba presentaron cartulinas con el número 43 y una manta en la que se leía GOBIERNO ASESINO durante un partido contra el Puebla.

Según que infringieron el Reglamento de Seguridad para Partidos Oficiales, artículo 13, que prohíbe introducir cartulinas y mantas que no estén relacionadas con los colores y el escudo del club, y que exhiban «emblemas o leyendas que impliquen incitación a la violencia, política o racismo».

 

 

No hay que ser genio para saber qué la mera introducción de cartulinas y mantas no fue lo que les cayó en la esquina del páncreas. La verdad no peca, pero cómo incomoda. ¿Y de veras se creen que los minutos de silencio por los ataques terroristas en Manchester y Barcelona no tienen nada que ver con la política?… Mayúscula su ignorancia.

El León declaró que acataría la multa. No sé si hubo intención de multar (o si se multó) a otros clubes porque sus aficionados cometieron la misma gravísima infracción, o si de pronto alguna piadosa deidad iluminó a la comisión disciplinaria y echaron para atrás la medida punitiva.

Ahora, hubo algunos, como Adolfo Ríos, entonces director técnico del Querétaro, y Andrés Fassi, vicepresidente deportivo del Pachuca, cuyos comentarios sobre el tema futbol y Ayotzinapa fueron increíblemente desacertados (y muy mal articulados, por cierto):

«[…] es un escape para todas las situaciones que se viven en el país, de repente si el futbol cayera en ese tipo de situaciones para la gente cuál sería el beneficio en el sentido de sacar todas sus preocupaciones», dijo el uno. «Hay instituciones que se tienen que ocupar de eso y nosotros como clubes de futbol […] seguir cumpliendo con nuestros objetivos, con lo que nos toca aportar», dijo el otro.

¿O sea, cómo?… ¿Nos distraemos de nuestra mísera realidad pero validamos la mísera realidad que viven otros?… ¿Circo para los de este lado y homenajes para los de aquel?

Te pregunto Femexfut, Liga MX y quien haya tenido la brillantísima idea de incorporar los actos solemnes por lo de Manchester y Barcelona: ¿les duelen los muertos de allá pero no los de acá?… ¿Les conmueve lo que sufren los extranjeros pero no sus connacionales?… ¿Cuál es la maldita diferencia?

Se las voy a decir: ninguna. No la hay, señores. Porque lo de Manchester y Barcelona fueron crímenes viles, cobardes, abominables. Pues lo mismo el caso de Iguala. Y sepan que también califica como terrorismo. De otro tipo, pero terrorismo al fin y al cabo.

Entonces, Femexfut, Liga MX y a quien corresponda: ¿por qué carajos el futbol mexicano no presentó respetos a la memoria de nuestros muchachos?… ¿Les dio miedo porque el crimen fue cometido y encubierto por diversas instancias del gobierno?… ¿Acaso fue que les ordenaron callar?… ¿O simplemente, para no variar, ni siquiera se les ocurrió?

Claro que no sólo el futbol de este país se reserva el derecho de escoger a quiénes se les rinde tributo y a quiénes no. Ese es un vicio de todo el futbol institucionalizado a nivel internacional.

La ceremonia previa al Inglaterra-Francia, el 17 de noviembre de 2015, apenas unos días después de los atentados en París, fue memorable y poderosa. Impecablemente producida en todos aspectos. ¿Y después?… ¿Cuántos minutos de silencio se guardaron en las canchas por las víctimas de los 13,587 ataques terroristas que se registraron durante 2016 en todo el mundo?

No me mal entienda, por favor. Sé perfectamente que es imposible guardar un minuto de silencio por cada uno de los eventos trágicos que acontecen hoy en día. Si se aplicara, triste y desafortunadamente tendría que hacerse en cada entrenamiento, partido amistoso o juego competitivo y no alcanzarían nunca.

Créame, lo comprendo. Y de ninguna manera pretendo que el futbol se convierta en una suerte de velorio perpetuo. Mi punto es la disparidad de criterio. La falta de sensibilidad de la Femexfut y la Liga MX ante un hecho ignominioso que nos golpeó tremendamente y luego la presunción de compasión para con los prójimos del viejo continente.

Por supuesto que es políticamente correcto, y muy humano, hermanarse con quienes han caído en desgracia, pero tendrían que comenzar con los propios.

¿Y por qué de pronto tan buenos samaritanos?… Sólo ellos sabrán. Quizá fue una instrucción superior. Quizá lo hicieron para emular a las grandes ligas a las que tanto quieren parecerse. Quizá… Olvídelo, me da mucha pereza seguir suponiendo cualquier cosa de esa gente, presumiendo una estatura moral que no tienen.

Como mexicana y como aficionada al futbol me ofende que lloremos por otros y que neguemos a los nuestros. Porque las vidas perdidas en Manchester y en Barcelona son tan valiosas como las que se perdieron aquella terrible noche en Iguala. Y ninguna debe ser ignorada.

De los Avispones y los 43→

 

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