Y que retiemble en su centro la tierra: México conquista oro histórico en Londres 2012

Agosto 11, 2012
Final
Wembley Stadium
Brasil vs México (1-2)

No podía haber mejor ocasión para reencontrarme con la inspiración después de que la eliminación de Alemania en la Euro rompiera mi corazón: la selección mexicana sub-23 alcanzó la final olímpica por primera vez en su historia y por primera vez en su historia se colgó al cuello la codiciada presea dorada que distingue sólo a los héroes del Olimpo. ¡Ajúuuua, pelones!

Hartos vítores, matracas monumentales, vuelta enloquecida al Ángel de la Independencia o, en este caso, a la mesa del comedor, y vámonos poniendo a tono con un tequilita reposado pa escribir el merecido testimonio.

 

EL PARTIDO

Mi despertador suena en punto de las ocho de la madrugada. Me cuesta mucho abrir los ojos y despegarme de la cama, pero el evento amerita la desmañanada: México disputará la final contra Brasil. En piloto automático enciendo el televisor para ver el previo mientras me cepillo los dientes, me quito las lagañas, me enfundo mi playera mexicana.

Salgo a buscar el desayuno y un café. Regreso justo a tiempo para la entrada de las selecciones, los himnos, los rezos y las persignadas. Qué feo es el uniforme azteca, de veras. Y parece que las calcetas se les decoloraron en la lavada. Pero los muchachos no tienen la culpa y se ven bien en actitud: serios, concentrados, gallardos en toda su mexicanidad.

Es el estadio de Wembley el lugar del duelo. El nuevo Wembley, por cierto, que se construyó sobre los cimientos de la llamada Catedral del Futbol. En ese espacio se vivieron grandes torneos y por ahí desfilaron legendarias figuras del balompié internacional. No, no son las mismas piedras, pero me place pensar que alguna mística de todo aquello sobrevive y subyace.

Y ahí está Brasil. La verdeamarelha mediana. Con el temible Neymar, Oscar del Chelsea, Rafael del Manchester United, Juan del Inter, Pato del Milan, el amigo Marcelo del Real Madrid, el imponente Hulk del Porto y Thiago Silva del Paris Saint-Germain, por mencionar sólo algunos. Madre santa. No me espantan, nomás me provocan agruras.

Cabe destacar que, a diferencia del contrincante, Giovanni dos Santos es el único de nuestro representativo que juega en el extranjero; todos los demás militan en los equipos de la mexican league.

Aunque nunca ha ganado una medalla de oro, Brasil es el favorito, obviamente. El que se esperaba que llegara a la final. México no. México es la curiosa novedad. La cenicienta imprevista. El David de Tenochtitlan contra el Goliat del Amazonas.

El partido arranca y apenas está una acomodándose en el palco de la sala, cuando el Cepillo Peralta sorprende al mundo con un gol al segundo 28. ¿¿Te caeeee??… Ajá. Brasil intenta salir con Rafael y Sandro, pero Aquino les roba el balón en el ínterin y se lo pasa a Peralta. Peralta mira al blanco desde los linderos del área. Prepara, apunta, dispara sin piedad: trallazo por lo bajo pegado al poste.

Aún no se ha cumplido el primer minuto de juego y México ya está arriba en el marcador. El gol más rápido en la historia de las finales olímpicas y de otras finales de abolengo. Sonrío, por supuesto, pero mi festejo es moderado: todavía no acabo de despertar y los goles tempraneros siempre me han causado escama. Son engañosos. Te dan seguridad, pero te pueden generar exceso de confianza.

México tiene un inicio sensacional: controla francamente las acciones y se mantiene así hasta el minuto 20. Eso es lo que le lleva a los brasileños recuperarse del baldazo de agua fría con que fueron recibidos. Hasta entonces suenan los primeros acordes de esa samba que suelen interpretar con los pies y comienzan con sus asociaciones, toques y descuelgues.

Pero la banca carioca está molesta y preocupada. El director técnico, Mano Menezes, no deja de reclamarle al cuarto árbitro y al central, vaya usted a saber qué, y al 32’ manda a su Hulk a la cancha. Ay, nanita. Hulk no tarda en avisar a la portería de Corona. Corona, simplemente, no le abre la puerta.

Las hostilidades se equilibran en el ocaso del primer tiempo que se ha ido volando. Conseguimos llegar al descanso con la ventaja intacta.

Para el complemento, Brasil sale como anaconda voraz y serpentea por el campo, dueña y señora. Es de ella la iniciativa. Es ella quien domina y avanza, alardeando sus destellos de jogo bonito que me arrebatan uno que otro suspiro. Sí, lo acepto con algo de vergüenza: mi gusto genuino por el fut de repente me traiciona.

México empieza mal: no logra tener el balón y por ratos nomás lo corretea. Carajo. No nos pesa la camiseta canarinha ni sus rimbombantes nombres, pero no podemos elaborar nuestro juego. Nos aventuramos al pelotazo que nunca ganamos, perdemos el esférico en zona de peligro, no acertamos en el pase, caemos en la falta reiterada.

Cuando Brasil amenaza, hasta nueve mexicas se amontonan en el área. Defienden bien, pero dejar que el adversario se te venga encima tan seguido es un riesgo que pone los pelos de punta. No, por favor, no. No echen el camión atrás. No apostemos al contragolpe. Tenemos que tocar y atacar, porque estos hijos de su Copacabana nos empatan en cualquier descuido. Ante los sustos contrarios, Corona se bate y se lanza llevándose de corbata al que se le ponga enfrente, no importa si es amigo o enemigo.

Marco Fabián intenta una al 63’ que se estrella en el desgraciado travesaño. La única que hemos tenido en lo que va del segundo tiempo. Y luego al 68’, el juez de línea me estropea la maroma festiva al anularnos un gol en fuera de lugar. ¡Esto es una maldita conspiración!, ¡exijo hablar con la reina de Inglaterra!

El futbol de México no es espectacular, pero algo de espectacularidad tiene contener al presunto titán. Los chamacos son luchones de a madres: pelean a morir cada jugada, resisten con vísceras, se rebelan con agallas. Unos presionan, aquellos de allá estorban. Todos se ocupan a lo largo y ancho de la cancha. Pero la ofensiva que les conocemos es la gran ausente. 

Brasil aún domina, pero no es eficaz: Neymar rescata pelotas, corre, regatea, tira y falla. Y se da el lujo de fallar otra vez y falla un montón de veces más y en cada una yo estoy al borde del zupiritaco.

Minuto 74. Cobro de tiro libre. El Cepillo Peralta aparece solo frente a portería y remata con un cabezazo implacable:

¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!

¡Santo Oribe de la Laguna!… ¡Que vivan los cepillos y los peines!… Ese es un golazo, pero más por lo que vale que por la ejecución: es una estocada potencialmente letal para el ánimo de los rivales. Brasil está herido en su ego. México está muy cerca de subirse a lo más alto del podio.

Faltan 15 minutos. Aunque la diferencia en la pizarra es de dos, todavía no podemos cantar victoria. No contra los chicos de Ipanema. Menezes echa lumbre por la boca y continúa furibundo con sus reclamos. Tena está visiblemente nervioso. Como nunca. Como usted. Como yo. Imposible quedarme quieta o sentada.

La frustración y la desesperación brasileñas se evidencian feamente al 84’: Rafael y Juan se enfrascan en colérica discusión. Válgame, conato de pleito entre compañeros. Serenos, morenos, que estamos chutando tranquilos, acuérdense del fair play. Rafael sale de cambio, arrogante y burlón, y después le niega la mano a su técnico. De pena ajena. Sí, el gigante sudamericano se tambalea.

Y entonces lo mejor de México se manifiesta a partir del 86’. Ahora sí. Ahí está su futbol bordado de pases, movilidad, cambios de juego, avances ciertos. ¡Venga, muchachos! —les grito anhelante y enardecida a través del televisor— ¡vamos por la gloria!

El árbitro agrega tres minutos. Tres-malditos-eternos-minutos. Y en esa compensación, Brasil da sus últimas patadas de ahogado: Hulk anota gol. ¡Me re-que-te-lleva el payasito!… ¡Les estoy diciendo que no nos podemos confiar, singau!… Es el drama. La angustia. La taquicardia al límite. Me jalo los cachetes, me retuerzo los dedos. Cuando faltan 20 segundos, Oscar suelta testarazo a un paso de la portería. Me parece que un millón de personas dejamos de respirar. El tiro, bendito sea, se va por arriba.

Es en ese momento que el Goliat del Amazonas se desploma, con todo el peso de su tradición futbolística, y agoniza a los pies de nuestro David tenochca.

¡Pite ya, señor árbitro!, ¡pite yaaaa!… El señor árbitro, como buen caballero inglés, atiende mi petición y da el silbatazo final. Es el paroxismo. La alegría desbordada. La emotividad a flor de piel. El Chatón y Fabián lloran de rodillas y el Flaco Tena también y el resto de los chavos gritan, brincan y se abrazan, eufóricos y contentísimos, y mi hermana pega de woooos y mi madre chifla y todas juntas les aplaudimos muy fuerte desde acá.

En el ayer quedaron la samba y las caipiriñas. Hoy resuenan los mariachis y se brinda con tequila. Y brindamos por esos chamacos. Porque se le treparon a las barbas a Brasil y le ganaron una final en torneo oficial. Porque consiguieron un triunfo histórico e inédito para el futbol mexicano. Porque hicieron realidad un sueño que muchos soñaron durante mucho tiempo.

Los jugadores entran al vestidor mientras el campo se prepara para la premiación. Los nuestros regresan muy bañados y perfumados. Qué feo es el uniforme azteca, de veras, de veritas. Pero ellos se ven resplandecientes esperando por su medalla: es la felicidad de la victoria.

Los coreanos reciben sus bronces y bien. Los brasileños reciben sus platas y muy mal. Tienen unas carotas, como si no merecieran el segundo lugar. Qué soberbia la suya. Qué pésimos perdedores. Y yo me pregunto si les fastidia más haber perdido la dorada otra vez o haberla perdido contra México. Como sea, a leguas se nota que les duele el orgullo.

Los legionarios de Quetzalcóatl, uno por uno, suben al podio para recibir sus oros. Y nosotros les aplaudimos de nuevo y les gritamos ¡bravo! La emoción es inevitable cuando se escucha nuestro himno nacional y nuestra bandera se eleva en el asta y ellos cantan orgullosos y solemnes. La piel se nos pone chinita, el nudo en la garganta.

Y después de la ceremonia seguimos la transmisión televisiva para ver más de sus festejos, su vuelta olímpica al estadio, sus entrevistas. Y nos conmueven sus palabras que privilegian la inmediatez del júbilo por encima de la sintaxis, porque son palabras sinceras que reflejan candor, humildad y agradecimiento.

Vaya, pues, la ovación de pie para la selección mexicana de futbol sub-23 y refuerzos que la acompañan: José de Jesús Corona, Israel Jiménez, Carlos Salcido, Hiram Mier, Darvin Chávez, Héctor Herrera, Javier Cortés, Marco Fabián, Oribe Peralta, Giovanni dos Santos, Javier Aquino, Raúl Jiménez, Diego Reyes, Jorge Enríquez, Néstor Vidrio, Miguel Ponce, Néstor Araujo, José Antonio Rodríguez, Luis Fernando Tena.

Para ustedes las guirnaldas de oliva. Para ustedes, un recuerdo de gloria y un laurel de victoria.

¡Muy bien hecho, muchachos!

¡¡QUE VIVA MÉXICO!!

12 comentarios sobre “Y que retiemble en su centro la tierra: México conquista oro histórico en Londres 2012

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  1. Antes que nada, que bueno que han regresado tus crónicas, son siempre bienvenidas y siempre eres leida de este lado.
    Se impuso el futbol de conjunto por encima de las individualides, hace un año no me convencia el Flaco de técnico, lo expresa aqui; hoy no queda mas que expresarle mi reconocimiento y ofrecerle disculpas por mi descreidez. Los movimientos tácticos fueron acertados, con HH le cerro la llave a Marcelo, por cierto era uno de los mas tristes, el cambiar de banda de Aquino no fue uno de sus mejores juegos pero el propicio el error inicial, nunca lo esperaron por ese lado. En fin con esa medalla vibramos y se queda Wembley en nuestros corazones, el futuro lo desconozco y no se si vengan mas exitos, pero por mientras somos afortunados en que nos toque presenciar esta evolución y exitos del futbol azteca.
    Del uniforme de Atletica, ya lo habia yo mencionado en este blog en alguna fecha anterior, por ahi en el archivo debe estar, que el diseño de uniformes de Atletica estaba muy gacho, el mas bonito de los tres que presentaron fue sin duda el blanco, se veia muy elegante y al menos no resaltaba la combinación tan desafortunada de colores que eligieron. Esperemos que mejores o que cambien patrocinio, ya que en algunas disciplinas los atletas se quejaron del uniforme.

    1. mi querido sergio, como siempre, muy honrada de tenerle de lector…

      a todos nos causó duda el Tena, y no fue para menos, pero qué bueno que se reivindicó, ¿no?… y comparto tu sentir: nos ha tocado presenciar éxitos únicos de nuestro futbol nacional y eso es un privilegio 🙂

      recuerdo que comentaste lo de Atletica, pero nunca me imaginé que fueran a salir con esas garras!… y los de toda la delegación, ¿eh?… pobres deportistas

      un abrazo!

  2. Que bueno que «regresastes man’ta» ya te extrañabamos. Bravo estos muchachos que nos hicieron vibrar de emoción. Esperemos que sigan creciendo y haciendo las cosas bien. Solo quiero agregar que ya se nota que hay dirección en selecciones. Ahi está la presencia del Chepo de la Torre poniendo orden y las peras a peso! no digo que no. También soy de la opinión que los uniformes estuvieron muy feos….. pa’ que tomen nota, no.

    1. yo también ya les extrañaba, güerita!… y, por cierto, todavía no recupero el oído de sus chiflidos, gritos y palabrotas… 😉

      en definitiva se ve la mano del Chepo que te cae tan bien; después del numerazo de Ecuador, todo mundo entró en cintura, lo cual se refleja en la cancha, y me parece que también intervino por ahí en el estilo de juego

      abrazo!

  3. Como siempre disfrutando de la forma tan tuya de expresarte. También me desmañane para ver el partido y obvio que lo sufrí, lo disfrute y lo aplaudí. Esos niños son ejemplo de actitud y ojalá que sigan teniendo éxito. Saludos.

    1. esa mi angelus!… qué bueno tenerla por aquí después de la última súper kiniela, y muy agradecida de que lea usté mis rollazos, eso siempre me alienta un montón

      abrazo!

    1. híjoles, sí, los de la inauguración parecían uniformes del sanborns!… pero qué te crees? que por ahí escuché que a la bbc de londres le parecieron divinos por su gran colorido!, pff
      😛

  4. eres grande mi flakasa y tus comentarios son sensacionales, esa semillita, que plantamos en tu corazón, después de pasar tantas horas conmigo viendo deportes y aprendiéndolos, se te pego gacho y comentarlos se te dan mi flaca se te dannnnn TQM.

    1. grx x las flores, sensei… nomás quiero hacerle una precisión: yo creo que el soccer no le aprendí con usté porque se me habría pegado lo cementero y yo no tengo esos gustos tan feos! jajajajajaja 😀

      también lo quiero

  5. Me da un gusto enorme leer tus comentarios, ya que me haces revivir la emoción de esos 96 minutos con las esperanzas de que lo podíamos lograr (a esas alturas del camino ya teníamos todo por ganar y nada que perder).

    Te mando un fuerte abrazo 🙂

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