El futbol, ya lo hemos dicho antes, es un fenómeno multidimensional. Ciertamente es un juego y un deporte, pero también es mucho más. Se trata de un fenómeno social, cultural, económico y mediático. Un fenómeno que se ha vinculado con la historia, el arte, la política, la guerra. Y sí, desafortunadamente, con el terrorismo.
No existe una definición de terrorismo aceptada mundialmente. Organismos internacionales, agencias gubernamentales, especialistas y académicos no han podido llegar a un consenso al respecto. Porque se trata de un término complejo, polémico, con una fuerte carga política y emocional, cuyo concepto a veces depende de los intereses y las percepciones de quién lo define, pero que a menudo se usa de un modo peyorativo y connota algo que está moralmente mal.
Para fines prácticos de esta investigación presentamos cuatro definiciones académicas que nos pueden proveer una base conceptual común:
Es el uso de la violencia, o la amenaza de usar la violencia, por parte de actores no estatales en contra de objetivos civiles (no combatientes) para crear miedo y provocar un cambio por razones políticas, religiosas o ideológicas.
Jonathan Matusitz, profesor, University of Central Florida
Es la amenaza o el uso de fuerza ilegal y violencia por parte de un actor no estatal para alcanzar una meta política, económica, religiosa o social a través del miedo, la coerción o la intimidación.
Global Terrorism Database, University of Maryland, College Park
Es la creación y explotación deliberada del miedo a través de la violencia o la amenaza de violencia en la búsqueda del cambio político […] Tiene el propósito de infundir terror y, por lo tanto, intimidar a un público objetivo amplio que podría incluir un grupo étnico o religioso rival, un país entero, un gobierno nacional o la opinión pública en general.
Bruce Hoffman, investigador especializado en terrorismo, Georgetown University
Método de coerción en el que A ataca a B para convencer, presionar o coaccionar a C para que cambie su posición con respecto a alguna acción o política deseada por A.
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Módulos Universitarios
Nota: estas definiciones excluyen la violencia iniciada por los gobiernos (terrorismo de Estado) y el combate abierto entre fuerzas armadas opuestas, incluso si son actores no estatales.
El terrorismo es una práctica con más de 2000 años de antigüedad. A lo largo de la historia han existido multitud de entidades, organizaciones e individuos que lo han utilizado, con orígenes, motivaciones, ideologías, objetivos, recursos y contextos geopolíticos extremadamente diversos. El terrorismo ha mutado y también se ha desarrollado, golpeando al mundo en unas épocas más que en otras y a unos países más que a otros.
.
.
De acuerdo con los últimos reportes disponibles del Global Terrorism Index, en 2022 se registraron 3955 ataques terroristas en todo el mundo, los cuales dejaron un saldo de 6701 muertes. El país más afectado por el terrorismo fue Afganistán. El autodenominado Estado Islámico y sus afiliados fueron los grupos más letales de 2022.
Desde 1970, el peor año ha sido 2014, cuando se registraron 16,903 ataques en todo el mundo que dejaron un saldo de 44,490 muertes con un impacto económico global que alcanzó su punto máximo histórico en 52,900 millones de dólares. Los grupos más letales fueron Boko Haram en Nigeria y el autodenominado Estado Islámico en Siria e Iraq.
Contrario a lo que se piensa, países de Occidente como Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Alemania no son los más afectados por el terrorismo. Desde 2000, las regiones que más lo han padecido son Medio Oriente, el norte de África y el sur de Asia.
En los últimos años, la tendencia del número de ataques por año ha ido a la baja, pero los registros de la Global Terrorism Database muestran un salto pavoroso entre las dos últimas décadas:
25,040 ataques en la década 2000-2009
104,895 ataques en la década 2010-2019
Las académicas Tracy Taylor y Kristine Toohey afirman que, entre 1972 y 2004, los eventos deportivos fueron blanco de atentados terroristas en, por lo menos, 168 ocasiones. El sociólogo Ramón Spaaij recuenta 22 ataques terroristas en el contexto de los Juegos Olímpicos entre 1968 y 2014. En nuestra investigación encontramos información sobre 69 amenazas, ataques y complots frustrados específicamente en contra del futbol que calificarían como terrorismo, los cuales ocurrieron entre 1994 y julio de 2020.
Nuestro número incluye eventos de alto perfil, pero también equipos y jugadores, tanto profesionales como amateur, selecciones nacionales, funcionarios deportivos, aficionados e instalaciones. Porque todos ellos también han sido blanco y creemos que todos los casos deberían contarse, aunque los incidentes no hayan llegado a las primeras planas o no hayan sido cubiertos por los medios.
.

.
Las palabras terrorismo y futbol no deberían aparecer en la misma oración. Ni siquiera en la misma página. No deberían aparecer juntas nunca. Pero lamentablemente han aparecido. Si bien los ataques son su expresión más visible, este desafortunado binomio es como un poliedro que tiene múltiples caras. Por ello es que en esta serie, a través de diferentes textos, presentamos información y datos que buscan ofrecer un panorama más amplio y responder a preguntas como las siguientes:
¿Por qué el futbol y al deporte en general han sido objeto de ataques terroristas?
¿Cuándo, dónde, cómo y por qué comenzó esta tendencia?
¿Cuáles han sido las principales amenazas, ataques y complots frustrados en contra del futbol?
¿Cuál es la postura y/o la relación que guardan personas y organizaciones designadas como terroristas con el futbol?
¿Qué otros vínculos directos o indirectos existen entre el futbol y el terrorismo?
¿Ha habido futbolistas vinculados con organizaciones designadas como terroristas?
¿Cuál ha sido el impacto del terrorismo en el futbol?
¿Qué ha pasado con el futbol y cómo se ha comportado la industria en el contexto de ataques terroristas?
Adicionalmente hemos creado dos documentos complementarios. El primero concentra la información de todos los incidentes que encontramos en orden cronológico, incluyendo fecha, tipo de incidente, lugar, bajas, perpetrador y detalles del incidente.
Cabe señalar que durante la investigación no encontramos base de datos, listado o trabajo académico que relacionara incidentes terroristas específicamente en contra del futbol a lo largo del tiempo o en un periodo determinado. Si bien existen algunos artículos de índole periodística, todos se limitan a mencionar unos cuantos casos, con muy poca información y/o con información imprecisa. Nuestro recuento, por tanto, es inédito.
El otro documento contiene un análisis general de esos incidentes a través de distintas variables: tipos de incidentes, contexto, bajas, vinculación ideológica, objetivos, organizaciones, localización, etc.
Las notas metodológicas (definiciones de terrorismo, criterios de los actos terroristas, designaciones, atribución de los actos, vinculación ideológica y fuentes de los incidentes) se presentan al final de los documentos antes mencionados y también agregamos un link para su consulta en donde lo creímos necesario. Las fuentes de toda la investigación están disponibles al final de cada texto.
Hemos incluido, asimismo, un par de textos relacionados con el caso Ayotzinapa que fueron escritos antes de que esta serie fuera desarrollada. Aunque se trata de un terrorismo distinto al que abordamos en nuestra investigación, esos textos resultan útiles para ilustrar el comportamiento de la industria del futbol mexicano frente al caso en comparación con otros incidentes terroristas. El caso Ayotizanapa comprende varios ataques y uno de ellos fue en contra de un equipo de futbol.
Todos los textos y documentos que conforman esta investigación son el resultado de años de trabajo y estudio, y los compartimos con un espíritu absolutamente académico y de aprendizaje. El mismo espíritu que nos motivó a investigar sobre el tema. Esperamos que así sean considerados.
Es un hecho que el terrorismo sigue representando un peligro para el deporte. Prueba de ello es que el 03 de febrero de 2020, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó el Programa mundial sobre la seguridad de los grandes eventos deportivos y la promoción del deporte y sus valores como herramienta para prevenir el extremismo violento.
.

.
Uno de los objetivos de esta iniciativa es aumentar la capacidad de los Estados miembro para prevenir y contrarrestar las amenazas a los principales eventos deportivos promoviendo una mayor cooperación internacional y las alianzas público privadas para fortalecer la seguridad.
El proyecto, encabezado por la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU, está financiado por Qatar, China y la República de Corea, e incluye entre sus participantes al Comité Olímpico Internacional, la Federación Internacional de Futbol Asociación, comités olímpicos nacionales y diversas federaciones deportivas.
Por lo que respecta a la seguridad de megaeventos deportivos, como las Copas Mundiales de Futbol, la iniciativa parece un poco tardía. Como veremos en nuestra investigación, ese es un tema que ha evolucionado muchísimo sin la intervención de la ONU. Estos esfuerzos, sin embargo, además de ser políticamente correctos, no están de sobra, pues las acciones orientadas a proteger la vida e integridad de las personas nunca deben escatimarse, y es deseable que sólo contribuyan a mejorar lo que se ha hecho hasta el momento.
El problema es que la protección de los megaeventos deportivos, que cada vez exige más controles y recursos, tiene un costo muy alto, no sólo en términos financieros sino también a nivel social y civil.
El problema es que no sólo los eventos deportivos de alto perfil necesitan ser protegidos.
El problema es que el terrorismo tiene profundas raíces históricas en conflictos políticos, económicos, sociales y culturales —algunos de ellos ancestrales— que ningún programa puede resolver o siquiera paliar.
El terrorismo, dice Bruce Hoffman, está diseñado para tener efectos psicológicos de gran alcance más allá de las víctimas inmediatas o del objeto de su violencia. Tiene la intención de infundir miedo y, por lo tanto, afectar negativamente la vida cotidiana y todo lo que ello implica.
Por eso, permitir que los terroristas interrumpan o impidan el desarrollo de las dinámicas sociales (como las deportivas) es, de algún modo, dejar que ganen. Subordinarse al miedo y rendirse a la manipulación que pretenden.
A pesar de todo, el balón debe rodar.
.
Los deportes empujan a las personas a ser mejores […] Fortalecen a las comunidades, desarrollan resiliencia y canalizan los instintos competitivos naturales de manera armoniosa. Por lo tanto, tenemos la obligación moral de proteger los deportes y promoverlos como un medio poderoso para combatir el terrorismo y prevenir el extremismo violento.
Vladimir Voronkov, subsecretario de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU
*Global Terrorism Database: base de datos de incidentes terroristas desde 1970 en adelante. Es mantenida por el Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y Respuestas al Terrorismo en la Universidad de Maryland, College Park, en los Estados Unidos.
*Global Terrorism Index: informe publicado anualmente por el Instituto para la Economía y la Paz, un laboratorio de ideas (think tank) mundial con sede en Sídney, Australia, que proporciona un resumen exhaustivo de las tendencias y patrones globales clave en el terrorismo desde 2000.
.