15. La guerra en tiempos de paz: el precio del miedo

Las guerras se han planificado y ejecutado en menos tiempo y con menos gente.
Peter Ryan, asesor de seguridad del Comité Olímpico Internacional

 

Las operaciones para salvaguardar Juegos Olímpicos y Copas Mundiales de Futbol son las operaciones de seguridad más grandes del mundo fuera de la guerra. Según el investigador Christopher McMichael, el despliegue a gran escala de fuerzas (militares, policiacas, privadas) parece más apropiado para una invasión o un estado de emergencia que para una celebración deportiva.

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, por ejemplo, se emplearon más tropas británicas (13,500) que las que servían en Afganistán en ese momento.

¿Pero cómo se llegó a esto? Pues básicamente y grosso modo por dos atentados terroristas: Múnich 1972 y el 9/11. El primero cambió para siempre la seguridad de los megaeventos deportivos; el segundo, impulsó el crecimiento monumental de los regímenes y presupuestos de seguridad para este tipo de eventos.

Para comprender cómo se transformó la seguridad de Juegos Olímpicos y Copas Mundiales de Futbol después de los ataques antes citados revisaremos seis casos:

Múnich 1972, Alemania 1974 & Montreal 1976
Salt Lake 2002, Corea-Japón 2002 & Atenas 2004

La comparación entre ediciones nos permitirá observar los saltos abismales que se dieron en términos de seguridad en tan sólo dos o cuatro años.

Nota importante: por alguna extraña razón, la información pública sobre seguridad en las Copas Mundiales de Futbol es escasa y/o poco precisa (y peor tratándose de presupuestos). Dado que el esquema de seguridad que se sigue para Juegos Olímpicos es muy parecido al de los Mundiales, creemos que la información presentada en este apartado nos ayuda a comprender el impacto del terrorismo en el máximo evento del futbol profesional.

  

EL PRECIO DE MÚNICH 1972: ALEMANIA 1974 & MONTREAL 1976

El atentado terrorista en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 fue un detonador para la seguridad de los megaeventos deportivos, por lo que en Montreal 1976 se implementó la primera gran operación de seguridad que sentó las bases de lo que sería el estándar para eventos futuros. Además tuvo implicaciones a largo plazo, porque produjo nuevos recursos y enlaces que sólo fueron posibles como resultado de la organización de los Juegos.

 

Los juegos de la sombra
Los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 se celebraron del 26 de agosto al 11 de septiembre en la Alemania Occidental, con la participación de 7134 atletas (6075 hombres, 1059 mujeres) provenientes de 121 naciones, quienes compitieron en 195 eventos de 21 deportes en 32 instalaciones olímpicas.

El Comité Organizador comisionó al jefe de la policía de Múnich para que organizara, supervisara y dirigiera las operaciones de seguridad del evento. Como el gobierno anfitrión quería proyectar la imagen de un país moderno, democrático, amigable y no militarista, la seguridad fue deliberadamente muy relajada y discreta. El despliegue de las fuerzas del orden con toda su parafernalia no era apropiado para crear una atmósfera pacífica y alegre, así que se prohibió la presencia policiaca en los escenarios olímpicos.

Para resguardar el evento se creó un cuerpo de seguridad civil compuesto por 2130 hombres y mujeres, sin armas, que eran voluntarios de la policía y la patrulla fronteriza con un entrenamiento muy básico para manejar situaciones menores. La Villa Olímpica fue protegida por algunos guardias en las entradas, patrullajes nocturnos esporádicos y una cerca enrejada de dos metros de alto que rodeaba el complejo habitacional.

El gasto total en seguridad para Múnich 1972 fue de dos millones de dólares.

Pero a pocos días de que arrancaran las competencias, se sucedió el atentado terrorista que habría de cambiarlo todo:

 

Múnich 1972 – Alemania

Septiembre 05, 1972. Ataque contra la delegación de Israel en la Villa Olímpica perpetrado por ocho miembros de la organización palestina Septiembre Negro, quienes secuestraron y asesinaron a 11 atletas, entrenadores y oficiales israelíes. También murió un oficial de la Policía de Múnich.

La crisis duró aproximadamente 21 horas. Fue la primera vez que un atentado terrorista se convirtió en un evento mediático global que se transmitió en vivo por televisión a todo el mundo, con una audiencia estimada en 900 millones de personas en más de 100 países.

 

En el texto La vuelta de tuerca: Múnich 1972, los hechos→ damos cuenta detallada de este episodio.

El ataque a la delegación de Israel y el manejo de la crisis evidenciaron la vulnerabilidad de la seguridad de los Juegos Olímpicos, así como la incompetencia de las autoridades alemanas. Los eventos deportivos de alto perfil, en consecuencia, nunca volverían a ser iguales.

 

Lección aprendida
Dos años después de la masacre, Alemania Occidental hospedó la Copa Mundial de Futbol 1974, la cual se celebró del 13 de junio al 07 de julio, con la participación de 16 selecciones nacionales que disputaron 38 partidos en nueve diferentes estadios y ciudades sede.

El gobierno alemán, obviamente, no iba a cometer las mismas garrafales equivocaciones que en Múnich 1972, por lo que la seguridad para el Mundial fue muchísimo más estricta e incluyó medidas como las siguientes:

Previo al torneo se realizaron simulacros para ensayar 20 escenarios críticos, incluyendo toma de rehenes.

Se desplegaron tanques en los aeropuertos, mientras que los alojamientos de los equipos estaban fuertemente resguardados por policías armados y protecciones físicas de diversa índole.

Todos los partidos fueron altamente vigilados. Por primera vez se llevaron a cabo revisiones corporales aleatorias para evitar la introducción de objetos de ataque en los estadio, guardias y policías se mezclaron entre los espectadores, las gradas fueron monitoreadas por cámaras.

También se tomaron precauciones especiales para proteger a invitados vip: celebridades, realeza, altos representantes de gobierno.

Tan sólo para la final se asignaron 3000 elementos de seguridad, es decir, 870 elementos más del total que se empleó para resguardar los Juegos Olímpicos de 1972.

Aunque la seguridad de Alemania 1974 mostró mejoras significativas, Montreal 1976 marcaría la pauta en cuanto esquema integral de seguridad para megaeventos deportivos de ahí en adelante.

 

Los juegos en la ciudad festival
Los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 se celebraron del 17 de julio al 01 de agosto, con la participación de 6084 atletas (4824 hombres, 1260 mujeres) provenientes de 92 naciones, quienes compitieron en 198 eventos de 21 deportes en 27 instalaciones olímpicas.

Después de lo sucedido en Múnich 1972, el gobierno anfitrión no escatimó gastos ni recursos para la seguridad del evento. Por primera vez se desarrollaron procedimientos de toma de decisiones, coordinación interinstitucional y programas de acreditación. También se recopiló inteligencia para prevenir amenazas y se probaron nuevas tecnologías de comunicación y vigilancia.

La planificación de la seguridad fue dirigida por el Departamento de Policía de Montreal con el apoyo de la Policía de Quebec y la Real Policía Montada de Canadá. El Comité Organizador, además, formó un Subcomité de Servicios de Inteligencia de Seguridad que estaba integrado por miembros de la Real Policía Montada de Canadá, la Policía de Montreal, la Policía de Quebec y los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas Canadienses.

Para resguardar el evento se creó un cuerpo de seguridad compuesto por 17,224 elementos en una operación combinada inédita que involucró fuerzas armadas, policías de Montreal, Quebec, Toronto y Ontario, así como policía montada, guardias de seguridad privada y bomberos, entre otros oficiales.

Esto significa que se emplearon 15,094 más elementos que en Múnich 1972, cuatro años antes.

Colaboraron, asimismo, entidades extranjeras como la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), la Policía Metropolitana de Londres (Scotland Yard), el Buró Federal de Investigación (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.

 

 

Las calles de Montreal se inundaron con fuerzas de seguridad lo mismo que las instalaciones olímpicas, las cuales estaban rodeadas por vallas y puestos de control. Los atletas fueron llevados a los sitios de competición en autobuses escoltados por soldados o policías armados. Agentes vestidos de civiles se asignaron a actividades de detección e infiltración.

La Villa Olímpica fue custodiada por una multitud de policías y guardias en las entradas, al igual que en las áreas comunes interiores, mientras que en el exterior patrullaban soldados con armas automáticas. Los atletas y funcionarios acreditados fueron sometidos a estrictos controles de seguridad antes de ingresar a las sedes olímpicas.

El Plan de Seguridad Nacional para los Juegos de Montreal incluyó seguridad aérea, control de entradas al país por tierra, aire y mar, seguridad portuaria y seguridad postal, así como vigilancia de carreteras y zonas rurales.

El gasto total en seguridad para Montreal 1976 fue de 52 millones de dólares, es decir, 50 millones más de lo que se gastó para la seguridad de Múnich 1972.

 

 

EL PRECIO DEL 9/11: SALT LAKE 2002, COREA-JAPÓN 2002 & ATENAS 2004

A partir de Montreal 1976, los regímenes de seguridad de los megaeventos deportivos fueron creciendo de manera progresiva y medianamente razonable, pero sufrieron un cambio radical después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos.

Los recursos económicos, humanos, materiales y tecnológicos se incrementaron de manera exorbitante. La seguridad y su industria se revolucionaron por completo. Todo se volvió más sofisticado, especializado, complejo y, por tanto, muchísimo más costoso, y desde entonces se estableció un nuevo estándar para Juegos Olímpicos y Copas Mundiales de Futbol.

 

9/11 – Estados Unidos

Septiembre 11, 2001. Serie de ataques coordinados perpetrados por 19 militantes de al-Qaeda que secuestraron cuatro aviones comerciales para estrellarlos en objetivos específicos: dos en las torres principales del World Trade Center en Nueva York, uno en el Pentágono en Arlington y otro, presuntamente, en el Capitolio de Washington. Sólo el último no alcanzó su objetivo y se estrelló en un campo de Shanksville, Pennsylvania, gracias a la intervención de los pasajeros. Los cuatro aviones se estrellaron entre las 08:46 y las 10:03 horas.

Es el ataque terrorista más letal en la historia: 2977 personas murieron y más de 6000 resultaron heridas, con daños materiales estimados en al menos 10,000 millones dólares. En 2004, Osama bin Laden, líder de al-Qaeda, reivindicó los atentados.

 

Amerithrax 2001– Estados Unidos

Entre el 18 de septiembre y el 09 de octubre de 2001 fueron enviadas siete cartas que contenían esporas de ántrax (carbunco). Cinco se dirigieron a las oficinas de los medios ABC News, CBS News, NBC News, New York Post y National Enquirer; las otras dos, a oficinas de dos senadores demócratas. Todas fueron enviadas desde Trenton, New Jersey.

El saldo fue de 05 muertos y 17 infectados. Docenas de edificios resultaron contaminados. La descontaminación en algunos casos tardó años. Los daños se estimaron en más de 1000 millones de dólares. El presunto responsable fue Bruce Edwards Ivins, un científico de los laboratorios de biodefensa del gobierno, quien se suicidó antes de ser detenido. Es el peor ataque biológico en la historia de EUA.

 

 

Los juegos del fuego interior
Los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake 2002 se celebraron del 08 al 24 de febrero, con la participación de 2407 atletas (1517 hombres y 890 mujeres) provenientes de 78 naciones, quienes compitieron en 78 eventos de siete deportes en 10 instalaciones olímpicas.

Este fue el primer evento deportivo internacional de alto perfil después del 9/11 y de los ataques con ántrax (y en Estados Unidos, además), lo que provocó una revisión a fondo de la estrategia de seguridad para el evento, a menos de cinco meses de la inauguración.

El despliegue, evidentemente, fue mayúsculo. Se trató del mayor esfuerzo de seguridad nacional de Estados Unidos jamás realizado, que requirió una colaboración sin precedentes de todos los niveles de gobierno, así como la aprobación de una nueva legislación para la seguridad y la aplicación de la ley durante los Juegos.

El Departamento de Seguridad Nacional designó a estos Juegos Olímpicos como Evento Nacional de Seguridad Especial, lo que significa que tiene importancia nacional e internacional y que puede ser un objetivo potencial de terrorismo u otra actividad criminal. Fue la primera vez que unos JJ. OO. recibieron esta designación.

Derivado de lo anterior, el Servicio Secreto, que antes se limitaba a proteger al presidente y a otros dignatarios, fue la agencia líder a cargo de la planificación, coordinación e implementación de la seguridad para el evento.

El Buró Federal de Investigación (FBI) fue responsable de las operaciones de inteligencia, contraterrorismo e investigación de las principales actividades delictivas asociadas con el evento, así como de diseñar un plan para responder a crisis.

El Ejército de los Estados Unidos coordinó las operaciones militares y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias debía estar preparada para hacer frente a las consecuencias de los incidentes mayores que pudieran presentarse.

En total, 64 agencias locales, estatales y federales estuvieron involucradas, y por primera vez, todas ellas, al igual que los mandos militares, operaron desde un mismo centro de comando unificado.

 

 

Alrededor de 26,000 elementos participaron en la seguridad de los Juegos Olímpicos y de la ciudad, entre soldados, agentes federales, policías locales y estatales, miembros de la Guardia Nacional, personal de seguridad privada, bomberos, servicios de emergencia y voluntarios.

En los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, cuatro años antes, se emplearon 18,000 elementos. Es importante señalar que los juegos de verano son de mucho mayor escala que los invernales.

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, declaró que en ese momento tenían más fuerzas armadas en Salt Lake City que en Afganistán.

Tras los atentados del 9/11, Estados Unidos invadió Afganistán en octubre de 2001, bajo el argumento de que el régimen ultraconservador del Talibán proporcionaba refugio a al-Qaeda y se había negado a extraditar a Osama bin Laden.

En el Aeropuerto Internacional de Salt Lake City había elementos de la Guardia Nacional de Utah, todo el equipaje fue escrupulosamente revisado y se instaló un radar adicional. Su seguridad fue mejorada y aumentada de tal modo que se convirtió en un modelo para los aeropuertos de todo el país.

El Departamento de Estado y el Servicio de Inmigración y Naturalización crearon una base de datos para que los agentes de aduanas pudieran determinar de inmediato si un visitante extranjero, atleta u oficial, estaba en la lista de vigilancia del gobierno estadounidense. El correo sospechoso fue inspeccionado con equipos de rayos X.

La ciudad y las sedes olímpicas periféricas fueron declaradas zonas de exclusión de área. Helicópteros Black Hawk, aviones de combate F-16 y aviones AWAC patrullaron los cielos. Los vuelos se restringieron en un radio de 45 millas alrededor de Salt Lake City y las sedes olímpicas. El tráfico aéreo comercial se detuvo durante las ceremonias de apertura y clausura.

El Comité Organizador adquirió 15,000 tabletas antiántrax, mientras que el Estado de Utah ordenó el diseño e implementación de sistemas de monitoreo de salud para detectar y manejar posibles incidentes de bioterrorismo.

En diversos lugares, como el Centro Principal de Prensa, se instalaron dispositivos para detectar la presencia de agentes químicos y biológicos. También se crearon equipos especiales de respuesta en caso de un ataque químico, biológico o nuclear.

Agentes del Servicio Secreto fueron asignados a todas las áreas relacionadas con los eventos olímpicos, se utilizaron escáneres biométricos para identificar a los funcionarios y deportistas acreditados, y se prohibió la circulación de vehículos a menos de 300 pies de instalaciones olímpicas y edificios seleccionados.

Aunque se emitieron pases de alta seguridad, personas y vehículos fueron sometidos a varias revisiones minuciosas antes de poder ingresar a hoteles clave, al centro de medios o los lugares sede.

Por toda la ciudad y en las instalaciones olímpicas podían verse soldados en uniforme con rifles M-16, cercas de alambre, barricadas, puestos de control, vallas electrificadas y cámaras de seguridad.

El FBI notificó a las agencias policiales de todo el país que permanecieran en alerta máxima durante los Juegos y dos semanas después de que terminaran.

El gasto total en seguridad para Salt Lake 2002 fue de 310-320 millones de dólares, es decir, 130-140 millones más de lo que se gastó en seguridad para Sídney 2000 dos años antes (180 millones de dólares).

 

En el Lejano Oriente
La Copa Mundial de Futbol Corea-Japón 2002 se celebró del 31 de mayo al 30 de junio, con la participación de 32 selecciones nacionales que disputaron 64 partidos en 20 estadios y ciudades sede. Este fue el primer Mundial que se llevó a cabo en Asia y el primero, también, en ser organizado conjuntamente por más de un país.

La planificación de la seguridad para el evento, originalmente, se centró en el hooliganismo. Sin embargo, después de los ataques del 9/11, el terrorismo se convirtió en la principal preocupación para los organizadores.

Pero incluso antes del 9/11, la tarea de resguardar el torneo era mucho más compleja que en cualquier otra edición, pues la seguridad debía abarcar dos países separados por mar:

Cada país tenía un comité organizador, cada país hospedaría a 16 selecciones, cada país hospedaría 32 partidos, cada país tenía 10 ciudades sede con sus respectivos 10 estadios y sus respectivos 10 centros de prensa, y cada país tenía un Centro Internacional de Medios. La inauguración sería en Corea del Sur; la final, en Japón.

Desafortunadamente, no existe información pública detallada sobre la infraestructura de seguridad empleada para esta Copa Mundial. A continuación presentamos sólo algunas de las medidas generales que se implementaron:

Además de los cuerpos de seguridad coreanos y japoneses, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos, así como el Servicio de Seguridad (MI5) y el Servicio de Inteligencia Secreto (MI6) del Reino Unido, participaron en la planeación de la seguridad relacionada con terrorismo.

El grupo de trabajo de seguridad de Corea del Sur estaba dirigido por el Servicio Nacional de Inteligencia.

El número de elementos asignados a las operaciones de seguridad fueron 55,000 en Corea del Sur y 40,000 en Japón, e incluían policía y fuerzas armadas.

Se reforzaron considerablemente los controles en aeropuertos y puertos de ambos países. All Nippon Airlines dispuso alguaciles aéreos en todos los vuelos a Japón.

Todos los estadios fueron designados como zonas de exclusión aérea y se colocaron misiles tierra-aire en sus alrededores. En todos los estadios, asimismo, había francotiradores. Aviones de las fuerzas armadas patrullaron los cielos durante los partidos. Elementos de seguridad fueron infiltrados entre los aficionados.

Agentes encubiertos, algunos entrenados por la agencia de inteligencia israelí (Mossad) y asistidos por especialistas del ejército israelí, se destinaron a la detección de terroristas suicidas.

 

 

Los hoteles de los equipos, los árbitros, los invitados especiales y los oficiales de alto rango estaban custodiados por guardias armados.

La seguridad de la selección nacional de los Estados Unidos, obviamente, fue un tema aparte. Oficiales del Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el FBI, entre otras agencias, trabajaron de manera especial con los organizadores para proteger al equipo.

Cuando los estadounidenses llegaron al aeropuerto de Seúl, había alrededor de 500 policías que formaron una valla humana desde la terminal donde desembarcaron hasta el autobús. De ahí a su hotel base, el autobús fue escoltado por policías en patrullas y motocicletas, tres helicópteros y un equipo SWAT.

Su hotel base era una fortaleza. Ahí también se formaron cordones policiales desde la entrada hasta el elevador que se designó exclusivamente para el uso de los integrantes de la selección y que sólo se detenía en el piso en el que se hospedarían. El equipo SWAT, integrado por ocho elementos, les acompañó en todo momento e incluso se quedó en el mismo piso que los jugadores.

Durante el torneo, los estadounidenses fueron custodiados por un contingente de 120 oficiales de seguridad, incluidos el equipo SWAT, unidades caninas, un escuadrón antibombas y dos agentes del Departamento de Estado.

Las cajuelas y los motores de todos los vehículos que llegaban a su hotel eran meticulosamente registrados; la parte inferior se revisaba con espejos de inspección vehicular. Los representantes de los medios que querían cubrir las conferencias de prensa y los entrenamientos debían pasar por dos controles de seguridad, uno a cargo de las fuerzas coreanas y otro a cargo del staff de seguridad de la selección.

 

Los juegos regresan a casa
Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 se celebraron del 13 al 29 de agosto, con la participación de 10,625 atletas (6296 hombres, 4329 mujeres) provenientes de 201 naciones, quienes compitieron en 301 eventos de 28 deportes en 35 instalaciones olímpicas.

Aunque ya habían pasado los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake 2002 y la Copa Mundial de Futbol Corea-Japón 2002, fue en Atenas 2004 donde realmente se sintió el impacto del 9/11. Había muchísimo más temor de que el evento fuera atacado y el esquema inédito de seguridad establecería un nuevo estándar para el futuro.

Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 son lo que han registrado menor asistencia: de los 5.3 millones de boletos disponibles sólo se vendieron 3.5 millones (68%). Desde Los Ángeles 1984 y hasta Rio 2016, los porcentajes de venta de boletos siempre han estado por encima del 75%. Beijing 2008 y Londres 2012 alcanzaron el máximo con 96%.

Que el terrorismo, sobre todo internacional, fuera considerado como la mayor amenaza se debió a no pocas razones:

1. Eran los primeros juegos olímpicos de verano posteriores a los ataques de al-Qaeda a los Estados Unidos, el 11 de septiembre de 2001.

Además del tremendo impacto humano, material, económico, mediático y psicológico, estos atentados demostraron la capacidad y el alcance de la organización para lanzar un ataque en suelo extranjero con una operación múltiple muy sofisticada. Esencialmente, habían golpeado el corazón financiero y militar del país que se pensaba era intocable e impenetrable. Después de eso, podía esperarse cualquier cosa.

2. Los presuntos vínculos de al-Qaeda con los atentados de Estambul y Madrid.

 

Estambul 2003 – Turquía

Noviembre 15 y 20, 2003. Ataques coordinados con camiones bomba que explotaron enfrente de dos sinagogas, así como del consulado británico y del corporativo del banco británico HSBC. Saldo: 55 muertos, +750 heridos

 

Madrid 2004 – España

Marzo 11, 2004. Ataques coordinados con 10 bombas que explotaron en cuatro trenes del servicio ferroviario suburbano. Es el atentado terrorista más letal en la historia de España. Saldo: 193 muertos, +2000 heridos

 

3. Aunque al-Qaeda no hizo ninguna amenaza específica o conocida contra los Juegos Olímpicos, el 15 de abril de 2004, Osama bin Laden (OBL) ofreció a los europeos un tratado de paz si sus tropas eran retiradas de los países musulmanes.

Su mensaje decía que la puerta de la paz permanecería abierta durante tres meses. Los Juegos comenzarían sólo cuatro semanas después de que expirara la fecha límite establecida por OBL. El 19 de abril, por tanto, el Departamento de Seguridad Nacional de EUA incluyó a los Juegos Olímpicos de Atenas en una lista de posibles objetivos terroristas.

4. En 2004 se estaba peleando una guerra en Iraq que había comenzado en 2003 con la invasión de una colación internacional liderada por Estados Unidos. En los Juegos Olímpicos participarían 41 países que estaban involucrados de una u otra forma en las operaciones en Iraq, así que se temía que los deportistas de esos países fueran blanco de ataques.

Países cuyos atletas y ciudadanos se consideraron en alto riesgo durante el evento: EUA y sus aliados en la guerra de Iraq, además de Israel, Arabia Saudita y Rusia.

5. La localización geográfica de Grecia y su vulnerabilidad a la penetración de grupos terroristas internacionales debido a la existencia de innumerables puntos de entrada al país, controles deficientes de pasaportes y en las fronteras, así como su cercanía a Medio Oriente y los Balcanes.

 

 

Adicionalmente, se registraron varios incidentes de terrorismo doméstico en 2004. Por ejemplo:

En febrero, dos vehículos del gobierno griego fueron incendiados por un grupo local que describió el ataque como una protesta contra los Juegos y una venganza por los trabajadores que habían muerto en accidentes durante la construcción de las instalaciones olímpicas. El ataque coincidió con una visita del presidente del Comité Olímpico Internacional a Atenas.

En mayo, 100 días antes de la inauguración, tres bombas explotaron frente a una estación de policía en el sur de Atenas. No se registraron heridos. El ataque se atribuyó a extremistas nacionales.

Todo lo anterior provocó inquietud en la comunidad internacional y se temía que el gobierno de Grecia no estuviera haciendo lo suficiente para garantizar la seguridad de los Juegos. Atletas como Serena y Venus Williams, al igual que funcionarios del Reino Unido, EUA, Australia e Israel, expresaron públicamente su preocupación.

El Comité Olímpico Internacional, por primera vez, adquirió una póliza de seguro de 170 millones de dólares en caso de que los Juegos se cancelaran o se suspendieran parcialmente a causa de atentados terroristas o eventos catastróficos como un terremoto.

Ante la enorme presión, representantes gubernamentales griegos tuvieron que recurrir continuamente a los medios para tranquilizar al mundo sobre la seguridad del evento.

Las medidas sin precedentes implementadas para los Juegos Olímpicos de Atenas, pues, involucraron a múltiples países y organizaciones e incluyeron acciones como las siguientes:

Aprobación de una nueva legislación antiterrorista.

Por primera vez, establecimiento de un grupo asesor internacional de seguridad olímpica, denominado Olympic Security Advisory Group, que estaba presidido por el Reino Unido e integrado por EUA, Alemania, Israel, Australia, Francia y España.

Su objetivo era apoyar la planificación de la seguridad, así como brindar asesoramiento y soporte técnico-operativo, asistencia en inteligencia y entrenamiento especializado. Francia, España y Reino Unido, por ejemplo, capacitaron a policías griegos en materia de terrorismo y explosivos; Israel, en cómo manejar a terroristas suicidas.

 

 

Creación del Centro Olímpico de Inteligencia en el que participaron 18 países, incluidos EUA, Israel, Turquía, Rusia, China y varios países europeos.

Creación de un cuerpo de seguridad conformado por 70,000 elementos entre policías, Fuerzas Armadas Helénicas, guardias costeros y fronterizos, guardias de seguridad privada, equipos especiales, bomberos y voluntarios entrenados.

Es decir, se emplearon 52,000 elementos más que en Sídney 2000 (cuatro años antes) y 44,000 elementos más que en Salt Lake 2002 (dos años antes).

Solicitud de apoyo especial a países vecinos del norte, particularmente Albania, para que ayudaran a vigilar las fronteras.

La Unión Europea (UE) permitió que se aplicaran controles de inmigración más estrictos que los permitidos por el Acuerdo de Schengen sobre la libertad de movimiento de ciudadanos de la UE.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) suministró los siguientes apoyos:

Aviones AWAC para vigilancia aérea y para hacer frente a un posible ataque aéreo

Fuerza Naval Permanente para patrullar aguas extraterritoriales alrededor de Grecia

Asistencia con defensas bioquímicas, radiológicas y nucleares

La Agencia Internacional de Energía Atómica de la Organización de las Naciones Unidas proporcionó asesoramiento y equipo para ayudar a detectar dispositivos de dispersión radioactiva (bombas sucias).

 

 

Rusia envió laboratorios móviles para ayudar en caso de un ataque nuclear, biológico o químico. República Checa proporcionó capacidad de respuesta a armas de destrucción masiva. Fuerzas armadas de Italia y Turquía patrullaron las aguas el este y oeste de Grecia.

Asignación especial de fuerzas griegas para las delegaciones que se consideraban en alto riesgo: EUA, Reino Unido, España e Israel (equipos como EUA, Israel y Australia llevaron, además, sus propias escoltas).

Disposición de aviones de combate y de vigilancia aérea cuyo arsenal incluía misiles Patriot, Stinger y Hawk.

Instalación de 1600 cámaras en la ciudad y 100 centros de comando.

Arreglos especiales de seguridad en la Villa Olímpica en las áreas destinadas a los equipos estadounidenses.

Además de proveer apoyo con sus bases de datos, Interpol envió representantes que brindaron diferentes servicios relacionados con cooperación policial y comunicación.

 

 

Aunado a lo anterior, alrededor de 20 entidades y oficinas del gobierno de los Estados Unidos proporcionaron apoyo y asistencia en seguridad al gobierno de Grecia de una manera nunca antes vista, por ejemplo:

Grupo de Coordinación de Seguridad de Eventos Atléticos Internacionales

En Washington se formó un grupo de trabajo interinstitucional especialmente para los Juegos Olímpicos de Atenas, integrado por miembros de los departamentos de Estado, Defensa, Seguridad Nacional, Energía y Justicia, así como de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigación (FBI), para proporcionar asesoramiento en seguridad y coordinar los apoyos estadounidenses.

Departamento de Defensa

Naval Support Activity Souda Bay: preparación de una instalación de la Marina de EUA en la isla de Creta con equipos médicos de emergencia. La base podía establecer y operar sitios de descontaminación y hospitales temporales con pocas horas de anticipación.

Defense Threat Reduction Agency: desarrollo de escenarios que involucraban armas de destrucción masiva.

National Geospatial-Intelligence Agency: suministro de imágenes y mapas con información detallada sobre los sitios olímpicos y las áreas circundantes en caso de que fuera necesario realizar evacuaciones de emergencia.

U.S. Naval Forces Europe: instalación y custodia de una gran barrera flotante Dunlop en el Puerto del Pireo.

U.S. Sixth Fleet: patrullaje naval al este y al oeste de Grecia, antes y durante los Juegos Olímpicos. Esta flota tiene el control operativo de varias fuerzas de tarea que incluyen unidades de asalto anfibio, expedicionarias, de logística, defensa aérea y misiles, patrullaje marítimo con base en tierra, protección marítima y submarina.

U.S. European Command: planificación y organización de ejercicios, como el Escudo de Heracles que se llevó a cabo en marzo de 2004: durante dos semanas, 1500 tropas griegas se unieron a 400 fuerzas de seguridad estadounidenses y 100 militares de otros países para ensayar respuestas en caso de un ataque terrorista. Los simulacros incluyeron fallas en los sistemas de seguridad, explosiones de bombas, ataques químicos, secuestro de un avión y un brote de enfermedad epidémica.

A mediados de mayo, griegos y estadounidenses realizaron otro ejercicio en el que se consideraron diversos escenarios, como un ataque con cohete a un avión, un atentado suicida, el envenenamiento del presidente del Comité Organizador y toma de rehenes del transatlántico Queen Mary II.

Departamento de Seguridad Nacional

Federal Air Marshal Service: asignación de alguaciles aéreos para acompañar a los transportistas con base en EUA que viajaban hacia y desde Grecia para los Juegos Olímpicos.

Transportation Security Administration: evaluaciones de seguridad de aeropuertos y transporte aéreo, así como entrenamiento a trabajadores aeroportuarios.

U.S. Coast Guard: capacitación a más de 200 elementos de la Guardia Costera Helénica en artefactos explosivos submarinos improvisados y avanzados, primera respuesta a armas de destrucción masiva y procedimientos de interdicción de la Marina.

U.S. Customs and Border Protection: asignación de un equipo de oficiales en el puerto del Pireo para identificar cualquier carga con destino a EUA que pudiera representar un riesgo de terrorismo.

Immigration and Customs Enforcement: capacitación especializada sobre el reconocimiento de documentos fraudulentos.

Secret Service: entrenamiento especializado en protección de invitados vip.

 

 

Departamento de Energía

Office of the Second Line of Defense: suministro de detectores de radiación para cruces fronterizos, aeropuertos y puertos marítimos, así como de equipos portátiles para elementos de la policía, guardias fronterizos, oficiales de aduanas y guardacostas. Capacitación para usar y mantener los equipos.

National Nuclear Security Agency: asistencia técnica en seguridad nuclear y apoyo de un equipo de expertos en armas de destrucción masiva.

Departamento de Estado 

Bureau of Diplomatic Security: asignación de 150 agentes especiales en servicio temporal a Atenas y alrededores, antes y durante los Juegos, para proteger a las y los 533 atletas estadounidenses, así como para desarrollar un plan de evacuación de emergencia.

Office of the Coordinator for Counterterrorism: impartición de varios talleres de lucha contra el terrorismo para altos funcionarios del gobierno de Grecia.

Overseas Security Advisory Council: interacción con patrocinadores corporativos para compartir información y asesoría sobre posibles problemas de seguridad.

Buró Federal de Investigación (FBI)

Establecimiento de un puesto de mando operativo adyacente a la embajada de EUA en Atenas y disposición de activos de respuesta a crisis en tres ubicaciones estratégicas, listos para ser desplegados en caso de un acto terrorista.

También, asignación de expertos para ayudar a las autoridades griegas a procesar escenas del crimen y reunir pruebas en caso de un ataque.

Agencia Central de Inteligencia

Asesoramiento al Comité Organizador en el diseño de las tarjetas de acreditación para atletas, periodistas, funcionarios y demás personal involucrado en los Juegos.

 

El gasto total en seguridad para Atenas 2004 fue de 1500 millones de dólares, es decir, 1320 millones más de lo que se gastó en seguridad para Sídney 2000 (cuatro años antes) y 1180 millones más de lo que se gastó en seguridad para Salt Lake 2002 (dos años antes).

Cabe señalar que los apoyos estadounidenses, cuyo valor se estimó en más de 35 millones de dólares, no están contabilizados en el monto antes descrito, pues corrieron a cargo del gobierno de EUA.

 

 

16. La guerra en tiempos de paz: seguridad en megaeventos deportivos→

Fuentes→

Los comentarios están cerrados.

Un sitio web WordPress.com.

Subir ↑