Después de los atentados del 9/11 se establecieron nuevos estándares para los regímenes y presupuestos de seguridad de los megaeventos deportivos que al día de hoy parecen no tener límite y el terrorismo, lamentablemente, no ha dejado de ser una referencia.
Para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, que marcaron ese parámetro, el terrorismo trasnacional fue considerado como la mayor amenaza, por lo que se implementaron medidas sin precedentes que requirieron la intervención inédita de múltiples países y entidades. El gasto total de seguridad para este evento fue de 1500 millones de dólares.
Aunque la posibilidad de un ataque terrorista se estimó como baja, el Departamento de Estado de EUA consideró que al-Qaeda era una amenaza para los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010. El gasto total de seguridad para este evento fue de más de 900 millones de dólares, un monto cinco veces mayor a lo planeado y superior a lo que el gobierno de Canadá gastó en construir los sitios de competición.
La evaluación estratégica de riesgos identificó al terrorismo como la mayor amenaza para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. El gasto total de seguridad para este evento fue de 1350 millones de dólares.
Los Juegos Olímpicos de Invierno Sochi 2014 recibieron amenazas terroristas específicas, sobre todo por parte de islamistas del Emirato del Cáucaso. El gasto total de seguridad para este evento se calculó entre 2000-3000 millones de dólares.
El valor asegurado de la Copa del Mundo Rusia 2018 superó los 10,000 millones de dólares. El valor asegurado de los doce estadios fue de aproximadamente 1000 millones de dólares por daños físicos más 350 millones de dólares por responsabilidad relacionada con terrorismo. Las primas por ataques terroristas para este evento se incrementaron 10%.
Si algo pasa, lo gastado no habrá sido suficiente. Si no pasa nada, lo gastado habrá sido demasiado. Los organizadores están condenados de todos modos.
Andre Gerolymatos, Simon Fraser University
El terrorismo, dice Bruce Hoffman, está diseñado para tener efectos psicológicos de gran alcance más allá de las víctimas inmediatas o del objeto de su violencia. Tiene el propósito de infundir terror e intimidar a un público objetivo amplio que podría incluir, entre otros, a un país entero o un gobierno nacional.
Los esquemas y presupuestos de seguridad para Juegos Olímpicos y Copas Mundiales de Futbol parecen demostrar que ese terror ha sido efectivamente infundido. Es ahí en donde probablemente sea más visible el enorme impacto del terrorismo en el deporte.
Ya lo vimos sobradamente a lo largo de esta investigación: las transformaciones más radicales y profundas que han sufrido los regímenes de seguridad de los eventos deportivos de alto perfil, así como su planeación, han sido motivadas y determinadas por atentados terroristas de diversa índole, incluso cuando no fueron en contra de objetivos deportivos.
Aunque son muchos los riesgos que se toman en cuenta para la planificación de la seguridad en los megaeventos deportivos, el terrorismo representa una de las más grandes preocupaciones para los comités organizadores y los países anfitriones:
Una muy buena parte de los recursos (humanos, materiales, económicos) están destinados a contrarrestarlo.
Las operaciones no sólo se orientan a prevenir y minimizar la probabilidad de que ocurran ataques; también se preparan por si ocurre uno.
Paradójicamente, estos planes de seguridad están basados, en gran medida, en amenazas imaginarias, hipótesis catastróficas que proyectan los peores escenarios y supuestos que contemplan todo tipo de posibilidades, aunque parezcan exageradas, improbables o absurdas. Y la que más se teme, siempre, es la que no se contempló.
De acuerdo con las autoridades italianas, para los Juegos Olímpicos de Invierno Turín 2006 se identificaron alrededor de 13,000 objetivos potenciales de ataques terroristas en todo el país.
Parafraseando al experto en terrorismo Brian Michael Jenkins, los temores no están motivados por el daño que los terroristas han hecho en el pasado, sino por lo que harán después, es decir, que el día de mañana lleven a cabo ataques de mayor escala.
LA PESADILLA CON CARA DE CELEBRACIÓN
Los Juegos Olímpicos y las Copas Mundiales de Futbol son espectáculos globales cuya importancia no sólo es deportiva, también tienen relevancia a nivel económico, político, cultural y social e impactan directamente en la imagen y reputación de los países anfitriones.
Se trata de eventos que se prolongan por varias semanas y que reúnen a miles de participantes extranjeros: las y los mejores exponentes del deporte mundial que van representando a decenas de países o a cientos de naciones.
Atraen una inmensa atención internacional, registran una altísima asistencia de representantes de medios de comunicación y producen números exorbitantes en cuanto a horas de cobertura, contenido generado y audiencias.
Se caracterizan por la constante concentración masiva de personas en sitios de competición, así como al aire libre en eventos paralelos o sitios turísticos en ciudades sede. Los espectadores in situ y los turistas se cuentan por millones. Jefes o jefas de Estado, celebridades, funcionarios gubernamentales y toda clase de invitados vip también acuden a estas fiestas deportivas.
Los gobiernos anfitriones gastan miles de millones de dólares en los preparativos, que duran años, y son miles de millones de dólares los que se guisan por conceptos comerciales: transmisión, publicidad, patrocinios, venta de boletos y hospitalidad, etc.
Para la Copa Mundial de Futbol 2018, Rusia invirtió alrededor de 14,000 millones de dólares, de los cuales 70% provino de fondos públicos. La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) obtuvo los mayores ingresos de su historia: 5357 millones de dólares por derechos de transmisión, marketing, licencias, etc.
Así que, en términos de seguridad, es demasiado lo que hay en juego. Demasiadas las oportunidades de infligir daño humano y material, demasiados los objetivos potenciales, demasiados los intereses y demasiada la responsabilidad de velar por esos intereses.
Es por ello que resguardar Juegos Olímpicos y Copas Mundiales de Futbol equivale a poco menos que una pesadilla: implica una operación de seguridad muy sofisticada, en múltiples niveles y de alta complejidad logística, que involucra fuerzas públicas, privadas, civiles y militares para prevenir cualquier riesgo potencial o real, proteger a personas, instalaciones y activos en numerosas locaciones y de manera simultánea, así como responder a cualquier eventualidad o situación de crisis, bajo el escrutinio internacional.
Esta operación, a muy grandes rasgos, precisa lo siguiente:
♦ Desarrollo de un plan de seguridad de acuerdo con una evaluación exhaustiva de riesgos, un análisis a profundidad del país anfitrión, las leyes y regulaciones del país anfitrión, los acuerdos y tratados internacionales, los requerimientos contractuales del Comité Olímpico Internacional o la Federación Internacional de Futbol Asociación e incluso peticiones particulares de países o naciones participantes.
♦ Cooperación, coordinación, comunicación e intercambio de información entre entidades gubernamentales, agencias, organizaciones y contratistas a nivel local, estatal, nacional, regional e internacional.
♦ Aprobación de nuevas políticas gubernamentales y legislación que permitan la introducción de medidas extraordinarias de seguridad, así como de nuevas prácticas de vigilancia y control, que a veces resultan excesivas, agresivas e invasivas y que pueden incluir la restricción o suspensión de ciertas libertades o derechos civiles.
♦ Creación de programas específicos e incorporación masiva de recursos tecnológicos: inteligencia, vigilancia, comando, información en tiempo real, monitoreo, toma de decisiones, identificación avanzada, análisis de información, revisión & registro, contraterrorismo, zonificación, infiltración, respuesta a emergencias, etc.
Las cámaras biométricas de reconocimiento facial se utilizaron por primera vez en la Copa del Mundo Alemania 2006. Los Juegos Olímpicos de Invierno Sochi 2014 presentaron la VibraImage para detectar espectadores agitados midiendo vibraciones faciales y musculares. La Copa Mundial Sudáfrica 2010 contó con un sistema de criptografía cuántica para frustrar ataques de piratas informáticos.
♦ Optimización y/o adquisición de infraestructuras de comunicaciones, seguridad, tecnología, etc. Creación de nuevas entidades y áreas, así como reclutamiento, investigación, contratación, entrenamiento y prueba de personal en grandes proporciones.
El Servicio de Policía de Sudáfrica reclutó a 55,000 nuevos agentes de policía en los años previos a la Copa Mundial de Futbol de 2010.
A continuación, para cerrar este apartado, presentamos algunos datos que nos dan una muy buena idea de todas las partes que intervienen en la seguridad de Juegos Olímpicos y Copas Mundiales de Futbol, algunos de los riesgos más comunes y TODO lo que hay que cuidar.