Champions League 2013: el Bayern, una sinfonía de futbol

Mayo 25, 2013
Final
Estadio de Wembley
Borussia Dortmund vs Bayern Múnich (1-2)

 

Imagino a don Ludwig van Beethoven escribiendo las partituras de este encuentro. Una obra solemne, intensa, marcial, de aguda complejidad táctica y ejecución técnica magistral. Un partido in crescendo con un cierre fortissimo y drammatico, digno del gigante de Baviera. Un programa apto para todo público, pero un deleite para los que aprecian el acorde muy fino.

 

 La Unión Europea de Asociaciones de Futbol presenta la 58ª edición de la Liga de Campeones de Europa

 Sinfonía no. 5 del Fußball Club Bayern München e.V.
Cuatro movimientos para orquesta y coros en un do menor, tempestuoso y heroico
Director de orquesta: Jupp Heynckes
Primer violín: Franck Ribery, centrocampista
Solistas: Mario Mandžukić, delantero. Arjen Robben, centrocampista. Manuel Neuer, portero

Coros de acompañamiento: Ballspiel-Verein Borussia 09 Dortmund
Director de coro: Jürgen Klopp
Solistas: Roman Weidenfeller, portero. İlkay Gündoğan, centrocampista

 

1º movimiento: Adagio (tranquilo, de paso lento)

El Dortmund domina los primeros 25 minutos: presiona bien la salida del Bayern, no le permite elaborar su juego y genera bastante en el área chica: un remate fuera y cuatro tiros a puerta, todos correctamente atendidos por el portero Neuer.

Los de Múnich, sin embargo, no se ven apurados. No recurren a la falta exasperada para frenar a los contrarios, no se precipitan, no improvisan. Insisten en el leitmotiv de su ataque clásico, con ese frío sosiego tan suyo que tiene en el azote a los comentaristas de la televisión:

¡¿Pero dónde está el equipo avasallador que se repasó al Barcelona 7-0?!, se preguntan. Calma, señores, calma, que este duelo es muy distinto, los equipos se conocen demasiado, no pueden combatirse igual.

 

2º movimiento: Andante con moto (a la velocidad del andar, con movimiento y cierta ligereza)

El Bayern, poco a poco, va soltando la armonía: sus hombres comienzan a encontrarse y Mandžukić, al minuto 26, da un trompetazo a manera de aviso. Y otros más resonarán exigiendo la intervención providencial del guardameta Weidenfeller, un barítono ataviado de villano que ataja con el pecho, el cachete, el guante.

La orquesta y el coro se responden equilibradamente, pero todavía un tanto contenidos, sin percusiones ni repercusiones, hasta el anochecer de la primera mitad.

Desafinando: Robben, que para no variar, falla dos oportunidades inmejorables. Y es inevitable preguntarse si OTRA VEZ este jugador holandés va a quedar debiendo.

 

Intermedio

En los minutos iniciales del segundo tiempo no se escuchan ocasiones de gol. El concierto manifiesta un pasaje denso. Los ojos novatos piensan que no sucede nada en la cancha, pero los más versados saben que el viejo Zorro y el sabueso Kloppo se están echando un quite estratégico.

Y es entonces cuando se confirman mis sospechas: aunque los contendientes se turnan el mando, es evidente que al Borussia le falta osadía. No es el equipo resuelto y vehemente que le hizo un 4-1 al Real Madrid, en la semifinal de ida, ni tampoco el vivaracho que le arrebató el pase al Málaga, en la vuelta de los cuartos de final. No transpira peligro.

El Bayern, en cambio, palpita autoridad. Es como una bomba de tiempo que no tarda en estallar. Lo huelo, lo intuyo, lo sé. 

 

3º movimiento: Allegro con brio (alegre, con espíritu, con vigor)

La orquestación del Bayern se anima, aumenta el ritmo, y sus instrumentistas ofensivos entran a escena para interpretar el solo que todos estamos esperando: un latigazo feroce que retumba en las redes del Dortmund al minuto 60:

Ribéry, en medio de tres defensores, filtra un pase soberbio a Robben
Robben, al límite del campo, centra a Mandžukić
Mandžukić marca gol

Aplausos de pie: para monsieur Ribéry por ese pase que fue una HERMOSURA. De suspiro genuino.

Las voces del Borussia intentan imponerse, pero no alcanzan las notas y su cantante ilustre se ha quedado afónico: el temible Robert Lewandowski ha sido perfectamente silenciado por los contrabajos bávaros.

Desafinando: el central del Bayern, Dante, que le receta artera patada en la panza a Reus dentro del área y le regala un penal indiscutible al Dortmund

Desentonando: el árbitro Nicola Rizzoli que debió expulsar a Dante

A capella: Gündoğan, desde los 11 pasos, engaña a Neuer y anota al 68’

El Bayern y el Dortmund están empatados. No se me ocurre un mejor preludio para el final de la final.

 

4º movimiento: Allegro molto vivace (alegre, veloz y vivaz)

El Bayern evoluciona su sinfonía y la orquesta entera toca a plenitud. Buscan por las bandas, se combinan por el centro, acosan la portería del Dortmund: dos remates fuera y tres tiros a puerta en 12 minutos. Sí, el Bayern está cabalgando a todo galope para exorcizar los demonios del ayer.

Sus jugadores no están dispuestos a protagonizar el mismo guión de la Champions 2012, cuando el Chelsea forzó a los extra y les ganó en tanda de penales. No, señor: ellos quieren resolver ahora.

Los de Borussia, asolados, se defienden a piedra y lodo, amparándose en las acrobacias salvadoras de su guardameta Weidenfeller. Ellos sí que apuestan por el alargue. No hacen por salir, no lanzan ninguna incursión a territorio enemigo, callan.

Falta un minuto para que concluya el tiempo reglamentario. Público y comentaristas dan por hecho que el concierto se irá a prórroga. El Bayern, no obstante, apela a su linaje de histórico campeón y con voluntad intransigente se juega la del estribo:

Javi Martínez tira un largo pase desde los confines de la media cancha

Ribéry controla al borde del área y se saca un pase fantástico para Robben

Entonces es el suspenso. El tiempo congelado en el aire. Arjen Robben tiene el balón a escasos metros de la portería, como lo ha tenido otras tantas veces, aciagas veces, por cierto, en las que ha fallado terriblemente. En sus pies está el triunfo o la prolongación innecesaria de la agonía. Los que vamos con el Bayern clamamos una misma súplica: ¡no te aloques, no te equivoques, honra tu talento de solista!

Robben redime las oscuridades de su pasado y anota el gol definitivo

El poderoso himno de los vencedores de Múnich resuena sus últimos compases vittoriosos. El Bayern ha conquistado su quinta Champions League y se erige como el nuevo emperador de Europa.

Ovación extendida. Cae el telón. Estoy en paz con el universo.

4 comentarios sobre “Champions League 2013: el Bayern, una sinfonía de futbol

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  1. Wow, majestuoso artículo. Hoy en día es difícil ver un muy buen partido de fútbol, pero es más difícil leer un buen partido de fútbol… Muchas gracias Miriam por deleitarnos con semejantes acordes y compases, esto es un artículo sinfónico!!!

  2. Me encantó el concierto! que bonita manera de narrar futbol. Hasta los que sabemos menos de futbol entendimos todo. FELICIDADES!!!!!!!!

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